martes, 17 de febrero de 2015

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS




















Siempre se ha dicho que la frase “Somos polvo de estrellas” es de Carl Sagan, sin embargo esta frase también forma parte de la canción Woodstock de la canadiense Roberta Joan Anderson, más conocida como Joni Mitchell, canción en honor al festival de música rock del mismo nombre, del que se enteró por su novio Grahan Nash, ya que ella no estuvo allí y al parecer la compuso en un cuarto de hotel en Nueva York, mientras veía por la televisión las noticias del festival.
JONI MITCHEL
En la canción está la frase “we are stardust”: “somos polvo de estrellas”; pero por otro lado en el libro Cosmos de Carl Sagan, en el capítulo XIII “Quien habla en nombre de la tierra” dice: “somos ceniza de estrellas”, en el inglés original we are star stuff. Pero recientemente, el New York Times de agosto de 2013 le atribuye  la autoría de la frase:  “We organics beings who call ourselves humans are made of de same stuff as de stars” al astrónomo Harlow Shapley en el año 1929, lo cual es posible, pero también es cierto que en 1929 nadie estaba seguro  de que los elementos constitutivos de la vida, tal cual la conocemos, y hasta el hierro, se cocinaran en el interior de las estrellas.
HARLOW SHAPLEY                                                                                     ARTHUR EDDINGTON
En 1920, Sir Arthur Eddington había dicho que el helio del sol debía provenir de la fusión del hidrógeno, pero fueron Hans Bethe, Carl Friedrich Weizsäcker y Charles Critchfield,  en 1939, los primeros en elaborar la red de reacciones nucleares por las que cuatro núcleos de hidrógeno pueden llegar a formar helio mediante la llamada cadena protón-protón  o por la llamada cadena carbono-nitrógeno.
Algo que tenía a los astrónomos y físicos de la época de cabezas ya que algunos como George Gamow y Ralph Alpher sostenían que todos los elementos después del helio, algo de litio y trazas de berilio y boro, debían haberse formado en el extremadamente caliente y denso estado inicial del universo (big bang). Como Bethe y compañía no pudieron encontrar isótopos estables con masa atómica 5 u 8 quedaron atascados. Incluso el mismo Fermi cuando examinó el problema llegó a la conclusión de que la síntesis en el big bang era incapaz de de explicar el modo en que se formaron los demás elementos.
FRED HOYLE
Fred Hoyle en 1949 abordó de nuevo el problema abortado por Bethe,  y se lo  asignó a un estudiante de doctorado, pero éste abandonó el mismo sin completarlo, olvidando cancelar formalmente la matrícula, y las reglas académicas de Cambridge en aquella época eran estrictas: Hoyle no podía tocar el problema hasta que el mismo estudiante u otro investigador independiente publicase los resultados. Consecuencia:  Hoyle tuvo que esperar hasta que Edwin Salpeter y Ernst Öpick propusieron en 1951 que en los núcleos de las estrellas evolucionadas (moribundas),  al alcanzar las temperaturas de cientos de millones de grados, los núcleos de helio podrían fusionarse para formar carbono.

Esto le dio la oportunidad a Hoyle, quien no tenía ninguna duda de que la cadena triple alfa (núcleos de helio) eran los responsables de la producción del carbono dentro de las estrellas, pero que tenía que ir más rápido de lo que se había calculado. Es decir, el helio y el berilio se fusionaban tan de prisa y con tanta facilidad para producir carbono que superaban a la tasa de destrucción del mismo. El resultado de este trabajo fue publicado por Hoyle en 1954 en donde todos los elementos, hasta el hierro se forman dentro de las estrellas y cuando estas mueren violentamente dispersan carbono, oxígeno, neón, magnesio, silicio,  azufre, todos los elementos de la tabla periódica hasta  el hierro, de ahí en adelante se forman por la misma violencia de la explosión y por ello a medida que se asciende en la tabla periódica los elementos son más escasos.
CARL SAGAN

Como sólo hasta 1954 con el trabajo de Hoyle se supo que los elementos constitutivos de los seres vivos se formaron en el interior de las estrellas, es posible (especulo humildemente) que Shapley lo intuyó, Hoyle lo demostró, Joni Mitchell lo hizo música, Sagan lo popularizó y nosotros lo hemos convertido en un “meme“ por lo sublime de su contenido poético.